El desarrollo tecnológico para adecuar los motores a las cada vez más estrictas normativas anticontaminación ha posibilitado la aparición de sistemas de descontaminación como los filtros DPF y SCR. Usar un aceite adecuado es fundamental a la hora de que estos sistemas funcionen en perfecto estado.
Por lo tanto, a la hora de elegir el lubricante, no debemos fijarnos únicamente en las normas SAE y ACEA; también será necesario verificar si el fabricante de nuestro motor requiere de aceites que cumplan con su normativa específica. En estos casos deberemos utilizar exclusivamente lubricantes homologados por los fabricantes. El empleo de aceites que no posean dicha homologación provocará el deterioramiento y el mal funcionamiento de los sistemas de descontaminación.
El uso de productos adecuados para la limpieza del motor es recomendable para eliminar los depositos generados durante su funcionamiento normal. Para realizar la limpieza, introduciremos la dosis recomendada del producto en el aceite viejo y dejaremos el motor arrancado durante 15 minutos antes de cambiar el aceite y el filtro.
La sustitución de aceite y filtro los llevaremos a cabo mediante el procedimiento habitual. Es recomendable sustituir la arandela y el propio tapón de vaciado para asegurar un buen sellado y evitar pérdidas de aceite.
Recuerda la importancia de revisar el nivel de aceite para que este no quede por debajo del mínimo o supere el máximo marcado. Un exceso puede provocar averías en diversos componentes, como en el turbo compresor o el catalizador.
Por último, no olvides poner a cero el indicador de mantenimiento programado del vehículo. Este punto es crítico en muchos coches que llevan instalados sistemas DPF, ya que si no realizamos el reposicionamiento el posible que el sistema no funcione o que lo haga de forma incorrecta.



